107. La máscara. Esther Santiago García

LA MÁSCARA Y LA HERIDA 

Esther Santiago García 

Desde la pequeña embarcación se oteaba un cielo tenido de presagios funestos. Nubarrones de negro y tristeza cortaban los rayos de sol. 

El viaje desde África había sido duro. Una noche contínua zarandeada por olas. Aquel horizonte debía ser Grecia. 

Grecia, la tierra de la cultura, de la belleza equilibrada. Y, sin embargo, se veía tan decadente en esos momentos… 

Mientras el barco se acercaba a duras penas, zarandeado por las olas, se alcanzaba a ver a los manifestantes, sus gestos torcidos en muecas de asco. Se oían sus gritos, consignas frías caldeando el ambiente. 

Las ruinas de las columnas griegas de fondo, sus picos afilados. El odio. La paloma de la paz herida de muerte. Dentro del barco, demasiado cansancio para poder defenderse, para saber qué hacer. 

Ninguna mascara podía tapar entonces el fracaso de la civilización que se solía complacer en sus valores. 

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