124. Niño con barco. Nauzet González

NIÑO CON BARCO

Nauzet González

 Me senté al lado de aquel viejito grande y deformado como un milenario árbol mutilado. Todos lo temían. Mis amigos  decían que había estado en la cárcel por haber matado a su mujer hacía ya siglos, y que había acabado solo y trastornado, abandonado por todos. Me sonrió acariciándome la cabeza, sacó un rancio caramelo de nata y me lo puso en la mano —hoy me voy, niño, mañana ya no estaré aquí viéndolos jugar. Aquel niño de nueve  años que era yo soltó cuatro  lágrimas, jamás había sentido miedo de aquel señor como los otros niños. Me miró y me dijo: —soy tu futuro, solo tienes una forma de cambiarlo: ama, lucha, lucha por ti mismo y por los que te respetan y te aman y olvida a los demás. El anciano se levantó y se desvaneció entre una ráfaga de viento. Al día siguiente se habían llevado el destartalado banco de madera y jamás volví a ver a aquel anciano. 

            Con veinte años, me encontraba en un cruce de caminos: el camino fácil de la droga o esforzarme y estudiar, odiar o amar. Entonces recordé aquellas palabras del anciano y comprendí lo difícil de elegir el mejor camino….. 

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