13. La tienda. Paqui Santana

LA TIENDA

Paqui Santana

            —Buenos días nos de Dios Mariquita.

            —Buenos días Casildita, ¿qué se le ofrece?

            —Vengo a echar un “fiao” hasta que mi Juan venga de La Mar.

            —Usted dirá Casildita.

            —Sírvame un octavo de aceite, un cuartillo de azúcar, un paquete de cebada, dos sardinas salás de barrica, un kilo de gofio y cuatro plátanos que estén remaduros pajacé una amasá  pá que los chiquillos maten el hambre.

            —¿Y cómo va la pesca?

            —Pos regular mi niña. La marea está en contra y no deja ni pescá.

            —Tome Casildita, ya está tó despachao y que la pesca vaya bien pa que usted, que es una mujer seria, cumpla con el pago.

            Y allí se fue la buena mujer caminado con las alpargatas raídas y los pies cansados, con la compra en la sereta dispuesta a preparar el conduto pa la prole que pronto llegaría de la escuela.

            Estaban todos alrededor de la mesa y empezaron a comer.

—Má… no hay namás que esto? Replicó uno de ellos.

 —Mañana, si Dios quiere, Mariquita la de la tienda de la esquina nos proveerá más. 

            Los chiquillos lambucearon la comida y dejaron la escudilla limpia y ella respiró tranquila.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *