139. Harimaguada. Chessie Nan

HARIMAGUADA

Chessie Nan

Una mujer preside la ceremonia, 

santiguadora, visionaria, sabia,

mano creadora de la fertilidad.

Vestales de roca envueltas de blanco,

voces y cantos bajan de los pinares

en lo alto de Inagua, Agaete y Cuatro puertas. 

Virgenes de sal y los altares

desde los ocho años de edad, 

casta sacerdotal del pueblo guanche. 

Mujeres escogidas, misteriosas, mágicas, 

doncellas encerradas de singular belleza,

preparadas para las artes amatorias.

Escapan de los tamogantes, casas y conventos, 

se dirigen desde el pico de la montaña al mar.

derraman leche y manteca en la cumbre.

Azotan el mar con varas y hojas de palma,

se escuchan plegarias,cantan, lloran, rezan, 

danzan la alegría en señal de abundancia. 

Mujeres de amplia sonrisa y mullido pecho.

cuidan de la sangre que mana de la tierra,

esparcen su pureza e inocencia en el aire. 

Dueñas de la montaña del sol y de la luna, 

de la lluvia, del ondear de las mareas.

Cambian los ciclos de la naturaleza.

  Dueñas de la vida y de la muerte.  

Harimaguada, !Mujer Sagrada!, !Sacerdotisa!

A ti es la única que escucha el mar 

para verter sobre nosotros la fresca lluvia. 

Eres tan exquisita, cultivada y efímera que nadie

puede observarte mientras te bañas en la orilla. 

Quien traspase ese velo se irá contigo, desaparecerá,

se fundirá como estatua de sal para siempre. 

Chessie Nan

Antigua Harimaguada

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