15. La máscara. Julieta Martín Fuentes

LA MÁSCARA

Julieta Martín Fuentes 

Permanecen sobre la tierra mis despojos, de los que no reniego, porque en ellos descansan mis sueños de libertad y mi inocencia. A veces paseo por las ruinas de mí misma tratando de descubrir entre los pedazos rotos un trazo limpio sobre cuándo o dónde, un porqué sin interrogante. No hay mejor espejo para ser que el que refleja quien ya no eres. Entonces me doy cuenta de que la noche fría permaneció en el marco al construir mi mundo sobre las espinas con las que me alimentaba, retazos de ideales ajenos que jamás había comprendido y máscaras de juegos infantiles que traté de convertir en hogar para ser adulta. El sol ya no me daña, pero la noche y la oscuridad siguen teniendo atractivo para mí. Por eso deambulo descalza sobre sus cristales con los ojos bien abiertos para leer las frases de las tumbas. Todos somos sepulcros blanqueados hasta que encontramos la rendija de valor que nos lleva al hogar que elegimos, aunque jamás olvidamos que un día nadamos mar a dentro para encontrarlo. Así que al regresar a casa, a quien soy ahora, no cierro con candado la puerta de mis ruinas. Habito en las alas de todos los pájaros que ya no vuelan y también en los que construyen su nido con tierra, sal y mil llagas de experiencia.

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