154. Santiguadora I. Alicia Bolaños

SANTIGUANDO A UNA NIÑA

Alicia Bolaños

Ardí en la hoguera de las hechiceras,

Pagué con mi vida mi don de curar

(Neneh Cherry, extracto de la canción Woman)

            Invocamos a las sanadoras y convocamos a las rebeldes e inconformistas, a las brujas del pasado y a las brujas del presente.

            Invocamos a nuestras ancestras y convocamos a nuestras contemporáneas, a los poderes de unas y otras.   

            Invocamos el don de las santiguadoras para curar, sus conocimientos sobre el cuerpo humano y sobre las propiedades de las plantas, así como el poder de la palabra.

            Convocamos el don de las feministas para transformar el mundo, sus conocimientos sobre las ciencias sociales y la incidencia política, así como el poder de la acción.

            Conjuramos unidas, inspiradas en rezos paganos en rituales y consignas feministas en manifestaciones, para crear una pócima de sabiduría, salud y perseverancia en la acción. Conjuramos unidas para proteger y fortalecer a la niña que llevamos dentro, a la niña que nos acompaña, a nuestras hijas y a las hijas de todas removiendo, a fuego lento, y mezclando suavemente los siguientes ingredientes:

            Un ramito de berros remineralizará tu cuerpo y mitigará los efectos de una anemia; dos cucharadas de liderazgo y un vaso de empoderamiento te aportará la iniciativa y la confianza para emprender proyectos y defenderlos con la energía necesaria.

            Dos manojitos de caña limón calmarán los nervios, la agresividad y relajarán tu estómago; dos cucharadas soperas de diálogo, creatividad y escucha activa te aportarán las herramientas para solucionar conflictos de manera pacífica.

            Tres hojas de eucalipto blanco con diez gramos de hojas de culantrillo descongestionarán las vías respiratorias purificando los ambientes; tres cucharadas de trabajo en redes y una pizca de sentido del humor combatirán la toxicidad de la desigualdad con las que te enfrentarás cada día.

            Un manojo de cola de caballo ayudará a eliminar líquidos y a prevenir la desmineralización de tus huesos; una jarra de tolerancia cero contra la violencia hacia las mujeres erradicarán los maltratos y cambiarán las leyes creando una sociedad más justa.

            Unas pocas flores de ruda aliviarán tus cólicos menstruales disminuyendo su malestar; un vaso de decisión sobre tu cuerpo, sobre tu derecho al aborto y otro de educación sexual y afectiva, mejorarán tu vida, tus relaciones y tu cuerpo simbolizado en la unión de los dedos índice y pulgar de nuestras manos.

            Diez gramos de hojas de pazote calmarán dolores de estómago, empachos y vómitos; cinco cucharadas de ética en los cuidados fortalecerán tus lazos entre hermanas y te enseñarán a amar a la naturaleza con respeto a los seres vivos que la conforman.

            Un ramito de oroval para los dolores de huesos y músculos evitará las contracturas; tres vasos de empatía aliviarán tus tensiones, tus miedos porque nosotras sí te creemos.

            Tres manojitos de hierba luisa conciliarán tu sueño y relajarán tu mente; una jarrita de conocimiento sobre el amor sano e igualitario te proporcionará una serena sensación de bienestar contigo misma.

            Dos manojitos de sandara fortalecerán tu corazón; tres cucharadas de sororidad afianzarán la solidaridad entre nosotras y nuestra capacidad para cambiar el mundo.

            Finalmente, dos hojas grandes de pita savia curarán y regenerarán  tus heridas; una cucharada sopera de autoestima y un vaso de resiliencia te ayudarán a sobreponerte de situaciones traumáticas en el camino difícil, pero ilusionante a la vez, que has escogido porque nos queremos vivas.

            Completamos tu «santiguao» con el siguiente ritual de bautismo feminista para lo que necesitaremos:

– Ropa o prendas de color púrpura, dado que es el color de la sabiduría y el que nos representa.

– Frutas o productos, como la miel, cultivadas por una misma o cogida del campo como muestra de empatía a la naturaleza.

– Un detalle de piedra de luna por nuestro vínculo con ella.

– Un cuenco hecho a mano, de barro o cerámica con pintura añil, símbolo de protección, para el mantenimiento de los compromisos que asumimos.

– Una jarrita con agua de manantial, para purificación y limpieza.

– Tres velas: una blanca que aporta luz en los nuevos comienzos, una negra para absorber las energías negativas y aportar solemnidad al acto y una roja representando el amor universal.

            Colocándonos en círculo encendemos las tres velas y vestidas de color púrpura con algún detalle (pulsera, colgante, anillo….) de piedra de luna, rociamos su pelo con el agua fresca y marcamos, con la pintura añil, una X en su frente. Le damos un poco de fruta o miel y después de comerla, leerá el siguiente manifiesto:

            «Tengo derecho a tener todos los derechos.

            Me comprometo a luchar para que los roles de género no menoscaben mi dignidad.

            Emprenderé este camino tejiendo redes con mis hermanas».

            Terminamos el ritual bailando, seguras del poder sanador de la danza y la música.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *