40. Nacimiento. Mariana Amparo Francia

NACIMIENTO

María Amparo Francia Lorenzo

Clama el nombre del afamado artista Padrón

el vértice sublime del lienzo

 y los matices del arte. ¡Llamarada del genio 

en su cúspide de vida! 

Pide el silencio su lugar 

a solas

para llevar el corazón 

de un artista que nace

en cada gesto de sus obras.

Pincel de colorista imagen

donde las vertientes 

de sus ríos de arte se agitan.

Marco de ingenio punzante 

que se doblega ante la luz 

del genio que domina su lienzo.

¡Mírame tú!

para plasmar tu sentimiento

en los ojos ávidos del deseo 

y arte que nace.

Noche callada y atlántica

de océano intrépido de vida. 

No se pierde la luz

el golpe seco y certero

del ingenio del autor 

frente a su obra. 

La luna se presenta plena 

con sus rayos plateados

y su blanco nacarado

de belleza eterna.

El nacimiento del arte 

tiene mil colores

de densidades nuevas 

y perspectivas matizadas

para los ojos del artista 

que resumen belleza 

ante el delirio de la grandeza 

que grana de la boca del arte.

Frente al lienzo se acumulan

los deseos y las realidades,

lo efímero y lo real,

lo exquisito y lo fugaz.

¡Nada es total

mientras el arte fluya y vague 

en el pensamiento entremezclado

del autor que está creando!

Mira

el padre exigente del arte 

la creación que palpita 

entre sus manos,

precisas de galopes de pincel.

Se recrea su mirada 

en los retoques

exactos y precisos de su obra 

para quedar absorto 

en los matices del lienzo.

Miles de ojos

sedientos de arte y belleza 

se abren absortos y curiosos 

ante el camino elegido 

por el autor encumbrado.

Miran los complejos trazos 

que despuntan

la obra expuesta 

con pulcritud reclamo,

y el artista

degusta el manjar

de los elogios

que se trenzan gallardos

en el bullicio sosegado 

de una galería de arte. 

¡Ha nacido

una obra eterna 

en las manos ansiosas 

del delirio y la destreza!

Clama el color y el ingenio

los albores del deseo artístico.

El silencio se perpetúa

en la estancia de la galería

donde el alma del lienzo 

ha perpetuado su nueva obra.

En el recuerdo se escucha

tan sólo

el delicado roce

de los pinceles ávidos

en la paleta

desnuda y pulida

del artista

que ha consumado

un nuevo sueño en su obra.

Recreándose…

la mirada en el lienzo

para centrar su atención 

en el toque final

del nacimiento

de su nuevo vástago.

Pincela la firma

en la tela del lienzo 

y satisfecho aspira 

los perfumes de lo concluido.

Mientras… 

llegan a sus oídos

los primeros aplausos 

de la joven noche.

Prometedora de ser 

de las mejores

en la última temporada.

¡Ha nacido un nuevo éxito

entre las manos ardientes 

del arte pictórico 

de Antonio Padrón! 

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