70. La Madeja. José Juan Espinosa

LA MADEJA

José Juan Espinosa Mercado

            Mirar ese cuadro creó en mí un hechizo inexplicable, hay algo mágico, cósmico, que me atrajo fuertemente, no pude dejar de mirarlo y tratar de desentrañar poco a poco mi curiosidad. ¿Qué es lo que hay ahí que me jaló y removió en mí sentimientos ancestrales?

            ¡Cómo no poner atención en esa dualidad que se nos presenta! Mirar ese rincón con colores sombrios, resaltando la tristeza de la mujer que va formando una bola más de estambre o quizá de hilo entre sus manos y, no se ha dado cuenta de aquel despiadado gato agazapado en la parte superior derecha, esperando una oportunidad para arrebatarle una bola y crear una maraña de todo su trabajo. Por otra parte, vemos a esa joven mujer que sostiene la madeja, en ella observamos el brillo y lozanía de la juventud, en esa parte de la pintura hay mayor colorido, más luz, sin duda un contraste muy marcado en esa obra.

            La angustia que refleja el rostro demacrado y curtido por el tiempo, de la que para mí, sin duda es la madre de la joven, es una expresión que nos habla de los avatares de una vida de sufrimientos, angustias y quizá pocas alegrías. No dudo que a su mente lleguen en cascada todas sus vivencias, pensará que entre sus manos ha hilado y tejido su presente y futuro y, ahora, con angustia observa a su joven hija, tratando de adivinar el futuro que ella se tejerá cuando decida abandonar el hogar. Sin duda la mujer no puede dejar de pensar nuevamente, en las vicisitudes que ha tenido como madre soltera, los esfuerzos, sacrificios y angustias que ha pasado para tratar de darle lo mejor, la tristeza ensombrece su rostro contrastando con la joven que se mira tan apacible, se le hace un nudo en la garganta ante el futuro tan incierto que su hija, su razón de vivir, tendrá en esta orbe tan cambiante. 

            Justo en este momento comprendo lo que me hechizó de ese cuadro, y es que Galdar no es tan diferente al resto del mundo, lo que el artista ha retratado es algo similar a lo que han vivido otras mujeres en diferentes provincias de este planeta tan deteriorado, como lo ha sido sin duda para las mujeres de mi país… México.

            Inician los años sesenta, ese y los años que vienen serán convulsos, costumbres, tradiciones y disciplinas están ante un cambio inexorable, algunas cosas serán para bien y otras para mal. Para muchos, esas disciplinas, tradiciones y costumbres, se empiezan a ver arcaicas e irracionales, están dejando atrás un mundo que debe modernizarse hacia algo “mejor”. ¿Mejor para quién? El tiempo en su marcha incesante y con el acontecer de cada país nos ha dado duras lecciones, nos ha enseñado lo bueno y lo malo de los cambios que se han suscitado en todo este espacio que hemos poblabo. Cada uno de nosostros somos una madeja y, poco a poco se, va tejiendo en esta vida nuestro futuro ¿Qué provoca en todos nosotros los cambios en el tejer de nuestro futuro? Quizá sea un gran gato cósmico, que se divierte en juguetear con esas bolas de estambre o hilo que representan nuestro paso en esta vida. ¿Ustedes qué opinan?

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