77. Figuras y mariposas. Olga J. Cabrera

MADRE

Olga Cabrera Negrín (Veph)

Bajo rayos trenzados, sobre sus pupilas, la mañana parpadea. En la ventana las  mariposas vuelan distraídas.

 Una mujer pespunta telas de aire en su vieja máquina de coser. Su  pequeño duerme en la cuna que sus pies mecen. En su interior, ella siente a los pájaros augurar  reveses. Atenta, escucha  el silencio.

Observa a su hijo,  nota que no respira. Abandona el pedal y la costura y lo coge en sus brazos brumosos. Lo llama, no responde. Lo abraza y corre con él bajo el sol, por caminos de polvo,  riscos y veredas.  

Una sombra se acerca. Con la voz quebrada le pide que busque un médico para su hijo, que ya ha perdido el color dorado del trigo. No deja de abrazarlo contra su pecho.  Al ver al médico, exhausta, pone en sus brazos al niño que ya juega en otro jardín. Lo mira, lo sigue viendo hermoso, luego dirige los ojos al médico, cuya cara lo dice todo. 

Las lágrimas le impiden hablar, las palabras huyen, y decide no coser más hebras a la vida. Su corazón estalla en pedazos.

El pequeño está sobre el pecho de su madre, abrazados emprenden el último viaje elevando el vuelo junto a los pájaros.

Las seis mariposas, en cortejo, siguen al coche, ávidas de atrapar la suerte. Ellas  también viajarán en la lobreguez.                                                

 Las Palmas de G.C., a 14 de agosto de 2020.

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