80. Las dos mujeres. Mª del Carmen Barreto

MUJERES SENTADAS

María del Carmen Barreto Pacheco

            Aquí estamos mi hermana y yo viendo la vida pasar, al lado de la talla para poder refrescarnos del calor.

            Yo cuido su bebé y así ella puede descansar tranquila un ratito. Por eso bajo sus pies está la alfombra. Yo más cerca del bracero para que el niño no pierda la color.

            Estamos preocupadas porque no coge bien el pecho y a Dolores no la deja dormir.

            —¡Arrorró chiquillo lindo!¡Voy a darte una agüita de pasote para que duermas de lo lindo!

¿Viste la Eugenia que guapa va? ¡Que tacones tan bonitos lleva! Y nosotras descalcitas para no gastar las alpargatitas.

            —Por cierto Dolores, ¿que pies tan hermosos tienes! A mí me los hicieron feos y planos.

            A lo que ella me responde:

             —Pero son fuertes Eulalia, y eso, hermana, es lo mas importante.

            —Razón tiene padre, que dice que no hay nada como tener los pies en la tierra —le contesto yo.

            —A otras tierras se marchó Antonio y me dejó sola con el crío —recordó triste Dolores.

            —Sola no estás, que me tienes a mí, pero no te preocupes que él vuelve —la consolé yo.

            Y así hablando se nos va la tarde, parece que ya oscureció.

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