Diario de un guía de museo que quiere ser visitante.

Día 6

Hoy pasó por el museo un miembro de la asociación Prometeo, una fundación canaria que colabora por hacer visible la diversidad humana. Especialmente a las personas con discapacidad intelectual. Hablamos de la necesidad de volcarnos hacia una sociedad no inclusiva, le dije que tengo sospechas con ese término, sino integradora, una sociedad que entienda que hemos luchado hasta ahora durante algún tiempo por un hombre abstracto, por un canon que no existe porque no existe la posibilidad del hombre ideal. Existe la diversidad y tantos modelos de vida posibles como humanos hay en este planeta. Si no somos capaces de entender lo que significa la empatía y la solidaridad, no sé con qué valor podemos hacer cultura y no sé realmente si vale la pena entender el arte como algo ajeno a esto.Por supuesto, me llamó la atención el nombre de Prometeo. Prometeo se enfrentó a los dioses para arrebatarles el fuego humano. En la lucha ideológica del ser humano del siglo veinte hay algo parecido. Hoy sufrimos las consecuencias de una lucha prometeica por adueñarse del mundo. Hoy tenemos que buscar el aire de respirar en unas mascarillas que pueden ser el símbolo de la opresión materialista en la que hemos vivido. La abstracción de los dogmas crea personas sumisas, culpabilizadas, acusadoras e irresponsables. Tal como yo lo veo, no se puede vivir de espaldas a esto sin tener por lo menos, y ya es bastante, conciencia de la vida aprometéica y (no) defender la historia sino la intrahistoria, la vida cotidiana. Ante la pregunta recurrente de todos los tiempos, ¿para qué poetas en tiempos de mascarilla? Yo les pregunto a cada uno de ustedes: ¿para qué la vida?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *